Durante siglos el destino ha sido utilizado como
pretexto para algo que no sale bien, o
para algo que si lo hace, ya que las personas no quieren darse cuenta o admitir
que todo lo sucedido fue por ellos, por lo que hicieron o dejaron de hacer, sea
bueno o malo.
Eso me lo dijo mi madre cuando le comenté que en las calles
de la estación había escuchado a unas señoras decir que el destino quiso que,
cuando una de ellas era joven, le escribiese a su amor de la infancia, pero
ahora, con las palabras de mi madre me he puesto a pensar que no fue el
destino, que ella hizo algo que se quedó marcado en la memoria y en el corazón
de ese chico, tanto que después de mucho tiempo aun la recordaba.
Y sé que parece que nada tiene que ver con lo de doña
Mechita, y tal vez para alguien más así sea, pero para mí fue muy esclarecedor,
porque doña Mechita cree que su “destino” es morir, pero yo creo que ella puede
evitarlo, aun no sé cómo, pero todo está en nuestras manos y sé que lo vamos a
lograr, porque no es algo que este “escrito”, nosotros escribimos nuestras
propias vidas con las acciones que realizamos y las actitudes que tomamos ante
la vida.

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