sábado, 16 de abril de 2016

¡Mi super héroe!




A pesar de que Joel y yo no encontramos información de que es lo que sucede, hoy es un día en el que me siento muy feliz, porque en la escuela es lo que llamaban en la tierra el día de padres e hijos, aunque mi papá me dijo que tenía mucho trabajo, me encanta ver a los papás con sus hijos.

Mi padre y yo somos muy unidos, aunque hay días en los que tiene mucho trabajo, la mayoría de las veces hacemos muchas cosas juntos;  él me ha enseñado bastantes cosas que dudo que cualquier otra persona aprenda de su padre. Cuando era más pequeña, recuerdo que él era quien me cargaba, quien me peinaba y fue él quien me trajo por primera vez a la escuela.

Lo quiero mucho y aunque nunca habla de su trabajo, sé que es algo muy importante para los que habitamos en esta estación espacial. Dice mi mamá que el señor Repin lo aprecia mucho, por eso es que nosotros tenemos más facilidades  que los demás.

En fin, ya los padres de todos o casi todos han hablado sobre su trabajo y lo que hacen junto con sus hijos o hijas, la maestra aún está esperando a que mi padre llegue, pero aunque no viniera, yo aún sería feliz, porque una cosa que no logre llevar a cabo no quiere decir que me quiera menos, simplemente no ha podido venir.

Finalmente acabaron todos, la maestra se me queda viendo con cara de pena y consigue que todos pongan sus miradas en mí, me disculpo en nombre de mi padre, pero cuando estoy a punto de excusarlo, tocan a la puerta y se asoma un rostro conocido ¡es mi papá! Estoy muy feliz porque al final pudo venir, como siempre nunca me falla.


Tal vez no tenga el mejor trabajo del mundo, pero para mí es como un súper héroe y si no fuera porque doña Mechita me hizo prometerle que no le diría nada a nadie, le pediría ayuda a mi papá, y estoy segura que sin dudarlo nos ayudaría y tal vez descubriríamos más cosas, pero una promesa es una promesa. 

martes, 12 de abril de 2016

Vamos a investigar

Ayer Joel y yo fuimos a investigar cuantos ancianos hay en la estación, para descubrir si había alguien en la misma situación que doña Mechita. Nadie quiso hablar, todos los viejitos nos cerraban la puerta en cuanto les preguntábamos algo sobre su tiempo de vida.

Pero hemos descubierto que hay pocas personas ancianas, muchas de las personas a las que visitamos nos dijeron que sus papas o abuelos se murieron en la Tierra y otros nos dijeron que simplemente desaparecieron.


Algo extraño sucede en este lugar y no entiendo como la gente no hace preguntas; nadie desaparece de la noche a la mañana sin ninguna explicación y menos en un lugar donde todos se conocen. 

lunes, 11 de abril de 2016

Incomunicados

Mi mamá ama a mi papá y él a ella, y yo sé que ellos me aman a mí, y que todos tenemos una persona a la que amamos, pero ¿quién ama las pequeñas cosas? Los pequeños actos, los animales, la Tierra, todo eso de lo que la gente se ha olvidado que existe; muchos dicen que al principio del viaje casi todos los días hablaban con sus seres queridos que quedaron en la tierra, pero de un día para otro ya no les dejaban hacerlo.

Todos los días me pregunto que habrá pasado con todos ellos, ¿porque dejaron de permitir esa comunicación? ¿Las personas no se sienten solas sin saber lo que sucedió con sus amigos? Y los de la Tierra ¿no trataron de comunicarse? O igual les prohibieron la comunicación.

Muchas cosas pasan por mi cabeza cuando pienso en las personas de la Tierra, en lo que sienten, en cómo han tomado todo esto de la estación espacial.

¿Será que el señor Repin extrañe a su familia? ¿Tendrá familia? ¿Por eso quiere que doña Mechita muera? No sé si algún día todas estas preguntas sean respondidas, pero lo que sí sé es que algo extraño está pasando aquí y la gente lo sabe, pero no quiere decir nada.

jueves, 7 de abril de 2016

Escuela...

Hoy parece un día que promete muchas cosas, hoy por primera vez en 8 años iré a la escuela, o eso le dijo mi mamá a mi papá, porque según ella debo relacionarme con personas más cercanas a mi edad que los demás.

Mi papá dice que hace muchos años que la escuela no sirve, que él no terminó nunca la escuela y es exitoso, yo sé que mi mamá no cree lo que dice mi papá, porque lo mira con una cara de “¿Es en serio?”, ya saben la cara que hacen las mamás cuando no le creen a alguien, pero no quieren decir nada; así que al final hoy iré a la escuela.

Doña Mechita me dijo que cuando era joven cambiaron completamente la escuela, que te enseñaban a pensar, no como antes que solo le enseñaban a la gente a ser obreros y no seres pensantes, pero después de muchas revoluciones en diferentes partes del mundo, lograron hacer que los gobiernos idearan otra forma de enseñar, sin opresión y esas cosas de antes.


Espero que las personas de mi escuela no crean que sea una ignorante, porque mi mamá dice que a ella le decían muchas cosas malas en la escuela, solo porque su familia no era “rica”, aunque yo no entienda lo que significa, aquí no se usa esa palabra.

¿Será el destino?



Durante siglos el destino ha sido utilizado como pretexto  para algo que no sale bien, o para algo que si lo hace, ya que las personas no quieren darse cuenta o admitir que todo lo sucedido fue por ellos, por lo que hicieron o dejaron de hacer, sea bueno o malo.

Eso me lo dijo mi madre cuando le comenté que en las calles de la estación había escuchado a unas señoras decir que el destino quiso que, cuando una de ellas era joven, le escribiese a su amor de la infancia, pero ahora, con las palabras de mi madre me he puesto a pensar que no fue el destino, que ella hizo algo que se quedó marcado en la memoria y en el corazón de ese chico, tanto que después de mucho tiempo aun la recordaba.

Y sé que parece que nada tiene que ver con lo de doña Mechita, y tal vez para alguien más así sea, pero para mí fue muy esclarecedor, porque doña Mechita cree que su “destino” es morir, pero yo creo que ella puede evitarlo, aun no sé cómo, pero todo está en nuestras manos y sé que lo vamos a lograr, porque no es algo que este “escrito”, nosotros escribimos nuestras propias vidas con las acciones que realizamos y las actitudes que tomamos ante la vida.

lunes, 4 de abril de 2016

¿Las cosas comienzan a cambiar?



Muchas cosas más me dijo doña Mechita ese día, pero lo primordial era esconderla y que nadie supiera que estaba bien, pero ella tampoco quería quedarse todo el día sentada sin hacer nada, en ese momento recordé que mi padre me había dado un regalo, un gimnasio “de bolsillo”, él quería que yo lo usara cuando fuera más grande y ya no me gustara pasear como antes, pero creo que para que eso suceda pasaran muchos años más.

En fin, ayer fue el día que visite a doña Mechita y a Joel y aun no entiendo como alguien podría querer matar a su misma especie, aunque me dijeron que en la tierra todo el tiempo lo hacía, incluso antes de que el mundo se empezara a acabar. “La gente se mata por diversión” me comento Joel; pero es algo inhumano hacer eso, digo, son como tú, que sean de otro país, color, religión o complexión no quita que compartas cosas con ellos, como muchos de los genes, los cuales compartimos todos los humanos, pero al parecer eso no les importa, por eso decía doña Mechita que yo era mas humana que todos ellos, porque habían sido corrompidos por los prejuicios, y lo pre establecido en las sociedades.

Me contaron de un caso hace muchísimo tiempo, cuando fue la llamada Segunda Guerra Mundial, donde un señor, extermino casi por completo a una raza, por el simple hecho de no ser lo que en su cabeza conocía como “perfectos”. No voy a negar que ese señor era brillante, ya que logro que un pueblo completo creyera en él e incluso hasta la fecha hay personas que coinciden con su opinión, o eso es lo que me dijo doña Mechita.

Debo confesar que ahora me da miedo vivir aquí, en un lugar donde solo por ser el más grande te matan para evitar una sobre población, donde no les interesa que al final te morirás, porque así es el ciclo de la vida, ¿no?


Esta gente ha esperado 8 años para llegar a un lugar habitable y ese tal  Adelfried Repin está impidiendo que logren su cometido, el cree que lo sabe todo de todos, pero no sabe cómo piensan ni lo que siente, si, nos puede ver desde su escondrijo, pero no puede ver lo que pasa en nuestras cabezas, hasta ahorita no se le ha ocurrido intentarlo al menos. 

viernes, 1 de abril de 2016

No estaba muerta, andaba de parranda





Desde la semana pasada que nadie sabe nada de doña Mechita, así que ayer fui con Joel y le pregunté que si podía verla, me dijo que iría a preguntarle a su mamá si me dejaba acompañarla por un rato y me respondió que sí, pero hasta hoy; es sábado, o eso nos dijo una voz que todos los días nos dice la hora, la fecha y el día, subieron la temperatura en la estación y mi madre quiere que le ayude en el restaurant, pero yo quiero ir con doña Mechita, así que en el primer momento libre que tengamos me iré a visitarla.

Como es sábado hay mucha gente que sale a comer, lo bueno es que solo es un rato y después ya no hay nadie. Ya por fin queda vacío el restaurant, y puedo ir a visitar a doña Mechita.
Cuando llego, Joel me espera enfrente de la puerta cerrada de la tienda, supongo que iremos a su casa, aunque yo creí que vivían ahí, pero bueno, el punto es que veré si los rumores son ciertos.

Al llegar a su casa, observo que todo está cerrado y apagado, es la única casa en la que parece que no hay nadie; entramos y doña Mechita está sentada viendo un vídeo en un holograma, es algo que yo no conozco. La saludo y me pide que vaya junto a ella, al sentarme veo que el holograma que está viendo es ella cuando era joven, era hermosa, me platica que cuando era joven era actriz, que era una persona famosa y por eso fue más fácil que subiera a la estación, pero que igual era las más grande y que por eso un tal Adelfried Repin la quiere muerta, por eso “está enferma”. Pero esa no es la realidad y eso me alegra, pero no entiendo cómo es que alguien quiere que doña Mechita se muera.

Le pregunté que quién era ese señor y me dijo que es el que se encarga de todos nosotros, que es nuestro “mandatario”.


Me pidió que no dijera nada de lo que acababa de contarme; me dijo también que me confiaba esa información, porque sabía que yo no era como los demás, que el simple hecho de nacer fuera de la tierra me hacía incluso más humana que ellos que habían destruido su hogar para explotarlo más.