Desde la semana pasada que nadie sabe nada de doña Mechita,
así que ayer fui con Joel y le pregunté que si podía verla, me dijo que iría a
preguntarle a su mamá si me dejaba acompañarla por un rato y me respondió que
sí, pero hasta hoy; es sábado, o eso nos dijo una voz que todos los días nos
dice la hora, la fecha y el día, subieron la temperatura en la estación y mi
madre quiere que le ayude en el restaurant, pero yo quiero ir con doña Mechita,
así que en el primer momento libre que tengamos me iré a visitarla.
Como es sábado hay mucha gente que sale a comer, lo bueno es
que solo es un rato y después ya no hay nadie. Ya por fin queda vacío el
restaurant, y puedo ir a visitar a doña Mechita.
Cuando llego, Joel me espera enfrente de la puerta cerrada
de la tienda, supongo que iremos a su casa, aunque yo creí que vivían ahí, pero
bueno, el punto es que veré si los rumores son ciertos.
Al llegar a su casa, observo que todo está cerrado y
apagado, es la única casa en la que parece que no hay nadie; entramos y doña
Mechita está sentada viendo un vídeo en un holograma, es algo que yo no
conozco. La saludo y me pide que vaya junto a ella, al sentarme veo que el
holograma que está viendo es ella cuando era joven, era hermosa, me platica que
cuando era joven era actriz, que era una persona famosa y por eso fue más fácil
que subiera a la estación, pero que igual era las más grande y que por eso un
tal Adelfried Repin la quiere muerta, por eso “está enferma”. Pero esa no es la
realidad y eso me alegra, pero no entiendo cómo es que alguien quiere que doña
Mechita se muera.
Le pregunté que quién era ese señor y me dijo que es el que
se encarga de todos nosotros, que es nuestro “mandatario”.
Me pidió que no dijera nada de lo que acababa de contarme;
me dijo también que me confiaba esa información, porque sabía que yo no era
como los demás, que el simple hecho de nacer fuera de la tierra me hacía
incluso más humana que ellos que habían destruido su hogar para explotarlo más.
