lunes, 4 de abril de 2016

¿Las cosas comienzan a cambiar?



Muchas cosas más me dijo doña Mechita ese día, pero lo primordial era esconderla y que nadie supiera que estaba bien, pero ella tampoco quería quedarse todo el día sentada sin hacer nada, en ese momento recordé que mi padre me había dado un regalo, un gimnasio “de bolsillo”, él quería que yo lo usara cuando fuera más grande y ya no me gustara pasear como antes, pero creo que para que eso suceda pasaran muchos años más.

En fin, ayer fue el día que visite a doña Mechita y a Joel y aun no entiendo como alguien podría querer matar a su misma especie, aunque me dijeron que en la tierra todo el tiempo lo hacía, incluso antes de que el mundo se empezara a acabar. “La gente se mata por diversión” me comento Joel; pero es algo inhumano hacer eso, digo, son como tú, que sean de otro país, color, religión o complexión no quita que compartas cosas con ellos, como muchos de los genes, los cuales compartimos todos los humanos, pero al parecer eso no les importa, por eso decía doña Mechita que yo era mas humana que todos ellos, porque habían sido corrompidos por los prejuicios, y lo pre establecido en las sociedades.

Me contaron de un caso hace muchísimo tiempo, cuando fue la llamada Segunda Guerra Mundial, donde un señor, extermino casi por completo a una raza, por el simple hecho de no ser lo que en su cabeza conocía como “perfectos”. No voy a negar que ese señor era brillante, ya que logro que un pueblo completo creyera en él e incluso hasta la fecha hay personas que coinciden con su opinión, o eso es lo que me dijo doña Mechita.

Debo confesar que ahora me da miedo vivir aquí, en un lugar donde solo por ser el más grande te matan para evitar una sobre población, donde no les interesa que al final te morirás, porque así es el ciclo de la vida, ¿no?


Esta gente ha esperado 8 años para llegar a un lugar habitable y ese tal  Adelfried Repin está impidiendo que logren su cometido, el cree que lo sabe todo de todos, pero no sabe cómo piensan ni lo que siente, si, nos puede ver desde su escondrijo, pero no puede ver lo que pasa en nuestras cabezas, hasta ahorita no se le ha ocurrido intentarlo al menos.