martes, 19 de julio de 2016

¿Un día normal?

Hace meses que la estación esta “tranquila”. Doña Mechita sigue sin salir,  Joel dice que es para no levantar sospechas. Hemos estado investigando mucho, pero igual no encontramos nada, si esconden algo, lo esconden muy bien.

Joel, a pesar de ser mucho más grande que yo, se ha convertido en mi único amigo; en la escuela casi nadie me habla porque saben que mi papá es el funerario, y creen que como él trata con muertos yo debo estar traumada o algo así, pero la verdad es que nunca he visto a un muerto, y tampoco he visto el trabajo de mi padre.

Pienso que si pudiéramos ir al trabajo de mi papá muchas de las piezas encajarían, pero mi mamá no me deja visitarlo, y él no quiere que lo visite porque aun “estoy muy chica”; cómo odio que me digan esas cosas, doña Mechita y Joel son los únicos que me toman en cuenta realmente.

Hoy es un día normal como cualquier otro, fui a la escuela y como siempre nadie me habló, pero pasó algo un poco extraño, entró a la escuela un niño que no había visto en ningún lugar, nunca, y es más grande que yo, así que nació en la Tierra. ¿Quién es este niño? ¿Por qué no lo había visto? Estas y muchas preguntas más me surgen al verlo llegar, traté de acercarme, pero todos intentaron lo mismo porque tiene un aura misteriosa, unas niñas dijeron que estaba muy guapo y que por eso todos le estaban hablando, y que seguramente a nadie le haría caso, la verdad a mí solo me causa intriga su existencia; nadie puede subir a esta estación a menos que nazca aquí, como yo, ¿no?


En fin, trataré de acercarme a él, aunque si lo que dijeron las niñas es verdad, seguramente será como todos mis otros compañeros. Pero no voy a pensar eso desde el principio, porque no es bueno juzgar a las personas por lo que dicen los demás.

sábado, 16 de abril de 2016

¡Mi super héroe!




A pesar de que Joel y yo no encontramos información de que es lo que sucede, hoy es un día en el que me siento muy feliz, porque en la escuela es lo que llamaban en la tierra el día de padres e hijos, aunque mi papá me dijo que tenía mucho trabajo, me encanta ver a los papás con sus hijos.

Mi padre y yo somos muy unidos, aunque hay días en los que tiene mucho trabajo, la mayoría de las veces hacemos muchas cosas juntos;  él me ha enseñado bastantes cosas que dudo que cualquier otra persona aprenda de su padre. Cuando era más pequeña, recuerdo que él era quien me cargaba, quien me peinaba y fue él quien me trajo por primera vez a la escuela.

Lo quiero mucho y aunque nunca habla de su trabajo, sé que es algo muy importante para los que habitamos en esta estación espacial. Dice mi mamá que el señor Repin lo aprecia mucho, por eso es que nosotros tenemos más facilidades  que los demás.

En fin, ya los padres de todos o casi todos han hablado sobre su trabajo y lo que hacen junto con sus hijos o hijas, la maestra aún está esperando a que mi padre llegue, pero aunque no viniera, yo aún sería feliz, porque una cosa que no logre llevar a cabo no quiere decir que me quiera menos, simplemente no ha podido venir.

Finalmente acabaron todos, la maestra se me queda viendo con cara de pena y consigue que todos pongan sus miradas en mí, me disculpo en nombre de mi padre, pero cuando estoy a punto de excusarlo, tocan a la puerta y se asoma un rostro conocido ¡es mi papá! Estoy muy feliz porque al final pudo venir, como siempre nunca me falla.


Tal vez no tenga el mejor trabajo del mundo, pero para mí es como un súper héroe y si no fuera porque doña Mechita me hizo prometerle que no le diría nada a nadie, le pediría ayuda a mi papá, y estoy segura que sin dudarlo nos ayudaría y tal vez descubriríamos más cosas, pero una promesa es una promesa. 

martes, 12 de abril de 2016

Vamos a investigar

Ayer Joel y yo fuimos a investigar cuantos ancianos hay en la estación, para descubrir si había alguien en la misma situación que doña Mechita. Nadie quiso hablar, todos los viejitos nos cerraban la puerta en cuanto les preguntábamos algo sobre su tiempo de vida.

Pero hemos descubierto que hay pocas personas ancianas, muchas de las personas a las que visitamos nos dijeron que sus papas o abuelos se murieron en la Tierra y otros nos dijeron que simplemente desaparecieron.


Algo extraño sucede en este lugar y no entiendo como la gente no hace preguntas; nadie desaparece de la noche a la mañana sin ninguna explicación y menos en un lugar donde todos se conocen. 

lunes, 11 de abril de 2016

Incomunicados

Mi mamá ama a mi papá y él a ella, y yo sé que ellos me aman a mí, y que todos tenemos una persona a la que amamos, pero ¿quién ama las pequeñas cosas? Los pequeños actos, los animales, la Tierra, todo eso de lo que la gente se ha olvidado que existe; muchos dicen que al principio del viaje casi todos los días hablaban con sus seres queridos que quedaron en la tierra, pero de un día para otro ya no les dejaban hacerlo.

Todos los días me pregunto que habrá pasado con todos ellos, ¿porque dejaron de permitir esa comunicación? ¿Las personas no se sienten solas sin saber lo que sucedió con sus amigos? Y los de la Tierra ¿no trataron de comunicarse? O igual les prohibieron la comunicación.

Muchas cosas pasan por mi cabeza cuando pienso en las personas de la Tierra, en lo que sienten, en cómo han tomado todo esto de la estación espacial.

¿Será que el señor Repin extrañe a su familia? ¿Tendrá familia? ¿Por eso quiere que doña Mechita muera? No sé si algún día todas estas preguntas sean respondidas, pero lo que sí sé es que algo extraño está pasando aquí y la gente lo sabe, pero no quiere decir nada.

jueves, 7 de abril de 2016

Escuela...

Hoy parece un día que promete muchas cosas, hoy por primera vez en 8 años iré a la escuela, o eso le dijo mi mamá a mi papá, porque según ella debo relacionarme con personas más cercanas a mi edad que los demás.

Mi papá dice que hace muchos años que la escuela no sirve, que él no terminó nunca la escuela y es exitoso, yo sé que mi mamá no cree lo que dice mi papá, porque lo mira con una cara de “¿Es en serio?”, ya saben la cara que hacen las mamás cuando no le creen a alguien, pero no quieren decir nada; así que al final hoy iré a la escuela.

Doña Mechita me dijo que cuando era joven cambiaron completamente la escuela, que te enseñaban a pensar, no como antes que solo le enseñaban a la gente a ser obreros y no seres pensantes, pero después de muchas revoluciones en diferentes partes del mundo, lograron hacer que los gobiernos idearan otra forma de enseñar, sin opresión y esas cosas de antes.


Espero que las personas de mi escuela no crean que sea una ignorante, porque mi mamá dice que a ella le decían muchas cosas malas en la escuela, solo porque su familia no era “rica”, aunque yo no entienda lo que significa, aquí no se usa esa palabra.

¿Será el destino?



Durante siglos el destino ha sido utilizado como pretexto  para algo que no sale bien, o para algo que si lo hace, ya que las personas no quieren darse cuenta o admitir que todo lo sucedido fue por ellos, por lo que hicieron o dejaron de hacer, sea bueno o malo.

Eso me lo dijo mi madre cuando le comenté que en las calles de la estación había escuchado a unas señoras decir que el destino quiso que, cuando una de ellas era joven, le escribiese a su amor de la infancia, pero ahora, con las palabras de mi madre me he puesto a pensar que no fue el destino, que ella hizo algo que se quedó marcado en la memoria y en el corazón de ese chico, tanto que después de mucho tiempo aun la recordaba.

Y sé que parece que nada tiene que ver con lo de doña Mechita, y tal vez para alguien más así sea, pero para mí fue muy esclarecedor, porque doña Mechita cree que su “destino” es morir, pero yo creo que ella puede evitarlo, aun no sé cómo, pero todo está en nuestras manos y sé que lo vamos a lograr, porque no es algo que este “escrito”, nosotros escribimos nuestras propias vidas con las acciones que realizamos y las actitudes que tomamos ante la vida.

lunes, 4 de abril de 2016

¿Las cosas comienzan a cambiar?



Muchas cosas más me dijo doña Mechita ese día, pero lo primordial era esconderla y que nadie supiera que estaba bien, pero ella tampoco quería quedarse todo el día sentada sin hacer nada, en ese momento recordé que mi padre me había dado un regalo, un gimnasio “de bolsillo”, él quería que yo lo usara cuando fuera más grande y ya no me gustara pasear como antes, pero creo que para que eso suceda pasaran muchos años más.

En fin, ayer fue el día que visite a doña Mechita y a Joel y aun no entiendo como alguien podría querer matar a su misma especie, aunque me dijeron que en la tierra todo el tiempo lo hacía, incluso antes de que el mundo se empezara a acabar. “La gente se mata por diversión” me comento Joel; pero es algo inhumano hacer eso, digo, son como tú, que sean de otro país, color, religión o complexión no quita que compartas cosas con ellos, como muchos de los genes, los cuales compartimos todos los humanos, pero al parecer eso no les importa, por eso decía doña Mechita que yo era mas humana que todos ellos, porque habían sido corrompidos por los prejuicios, y lo pre establecido en las sociedades.

Me contaron de un caso hace muchísimo tiempo, cuando fue la llamada Segunda Guerra Mundial, donde un señor, extermino casi por completo a una raza, por el simple hecho de no ser lo que en su cabeza conocía como “perfectos”. No voy a negar que ese señor era brillante, ya que logro que un pueblo completo creyera en él e incluso hasta la fecha hay personas que coinciden con su opinión, o eso es lo que me dijo doña Mechita.

Debo confesar que ahora me da miedo vivir aquí, en un lugar donde solo por ser el más grande te matan para evitar una sobre población, donde no les interesa que al final te morirás, porque así es el ciclo de la vida, ¿no?


Esta gente ha esperado 8 años para llegar a un lugar habitable y ese tal  Adelfried Repin está impidiendo que logren su cometido, el cree que lo sabe todo de todos, pero no sabe cómo piensan ni lo que siente, si, nos puede ver desde su escondrijo, pero no puede ver lo que pasa en nuestras cabezas, hasta ahorita no se le ha ocurrido intentarlo al menos.