A pesar de que Joel y yo no encontramos información de que es lo que sucede, hoy es un día en el que me siento muy feliz, porque en la escuela es lo que llamaban en la tierra el día de padres e hijos, aunque mi papá me dijo que tenía mucho trabajo, me encanta ver a los papás con sus hijos.
Mi padre y yo somos muy unidos, aunque hay días en los que
tiene mucho trabajo, la mayoría de las veces hacemos muchas cosas juntos; él me ha enseñado bastantes cosas que dudo
que cualquier otra persona aprenda de su padre. Cuando era más pequeña,
recuerdo que él era quien me cargaba, quien me peinaba y fue él quien me trajo
por primera vez a la escuela.
Lo quiero mucho y aunque nunca habla de su trabajo, sé que
es algo muy importante para los que habitamos en esta estación espacial. Dice
mi mamá que el señor Repin lo aprecia mucho, por eso es que nosotros tenemos más
facilidades que los demás.
En fin, ya los padres de todos o casi todos han hablado
sobre su trabajo y lo que hacen junto con sus hijos o hijas, la maestra aún
está esperando a que mi padre llegue, pero aunque no viniera, yo aún sería
feliz, porque una cosa que no logre llevar a cabo no quiere decir que me quiera
menos, simplemente no ha podido venir.
Finalmente acabaron todos, la maestra se me queda viendo con
cara de pena y consigue que todos pongan sus miradas en mí, me disculpo en
nombre de mi padre, pero cuando estoy a punto de excusarlo, tocan a la puerta y
se asoma un rostro conocido ¡es mi papá! Estoy muy feliz porque al final pudo
venir, como siempre nunca me falla.
Tal vez no tenga el mejor trabajo del mundo, pero para mí es
como un súper héroe y si no fuera porque doña Mechita me hizo prometerle que no
le diría nada a nadie, le pediría ayuda a mi papá, y estoy segura que sin
dudarlo nos ayudaría y tal vez descubriríamos más cosas, pero una promesa es
una promesa.
