Ayer Joel y yo fuimos a investigar cuantos ancianos hay en
la estación, para descubrir si había alguien en la misma situación que doña
Mechita. Nadie quiso hablar, todos los viejitos nos cerraban la puerta en
cuanto les preguntábamos algo sobre su tiempo de vida.
Pero hemos descubierto que hay pocas personas ancianas,
muchas de las personas a las que visitamos nos dijeron que sus papas o abuelos
se murieron en la Tierra y otros nos dijeron que simplemente desaparecieron.
Algo extraño sucede en este lugar y no entiendo como la
gente no hace preguntas; nadie desaparece de la noche a la mañana sin ninguna
explicación y menos en un lugar donde todos se conocen.